RESEÑA PARA UNA SALUDABLE AUTOCRÍTICA

 

María de los Ángeles de la O García

Sres. Directores de la revista de filosofía ALFA:

Animada por el excelente y sugestivo editorial aparecido en el último número de la revista, me he tomado la libertad de seguir al pie de la letra la consigna socrática; y he aquí que el tábano molesto se transforma, por esta vez -como si de una "drag-queen" se tratara- en avispa "marisabidilla".

Todo lector atento alberga la sana intención de hacer llegar su voz a aquellos que, con denodado esfuerzo por comunicarse, se han dirigido previamente a él. Desde este convencimiento me atrevo a sugerirles la creación de una nueva sección en la revista que dé cabida a esas voces calladas, pero igualmente presentes, de los lectores. Por supuesto, vaya desde aquí mi llamamiento para con todos los interlocutores pasivos que deseen terciar en este diálogo crítico, trasfondo último de toda actitud filosófica que se precie.

Sin más preámbulos, me dispongo a inaugurar esta sección, "buzón de voz", con las siguiente sugerencias o apreciaciones.

A mi juicio, creo que sería conveniente, dadas las características de la publicación, apareciera, por una cuestión no meramente formal, una "fe de erratas", "fe" de buena fe, por aquello de que rectificar es de sabios.

Concretamente, la entrevista de Amelia Valcárcel, realizada por Rosalía Romero, amén de ser presa de toda una suerte de erratas en la redacción, es tal la desafortunda transcripción que llega al extremo de quedar inconclusa, acabándose con un indescifrable "w w w" que parece hacer las veces de "etc., etc, etc.".

No puedo, por ello, más que pensar que la confabulación tecnológica nos ha gastado otra de sus malas pasadas. Errores de este tipo, siempre achacables, claro está, al defecto del corrector informático, son reveladores de la necesidad de la intervención humana para con tan desalmados artilugios. Porque puestos a recelar de las máquinas, cabría pensar que en este caso el susodicho corrector pudiera haber sido influenciado tal vez por un "genio maligno" -vaya usted a saber de qué calaña-, de modo que allí donde apareciese todo amago de alegato feminista, se cerniese sobre él una maldición erradora o engañadora que llevase a todo espíritu no demasiado atento a concluir acerca de lo intrascendente de tales planteamientos feministas.

En vista de que tamaña despropósito parecería responder a la maquiavélica consigna de "Y dijo el hombre: crearé las máquinas a mi imagen y semejanza", propia de una más que perversa inteligencia artificial, sugiero la redentora intervención humana con el fin de evitar tan desaprensivas transcripciones informáticas; y así no ceder al dominio cibernético, tan propio de nuestra descarnada era tecnológica.

Después de este aguijonazo, cómplice y socarrón, un pequeño picotazo para con la sección de "Últimos libros de Filosofía" del estimado colega Fidel Muñoz Villafranca. Vaya por delante mi elogio ante tan exhaustivo repaso a las novedades en materia de publicaciones, pero echo en falta una reseña un tanto más orientativa sobre las mismas, que contribuyera a discriminar, en la medida de lo posible, las más interesantes de las que no lo son. Ya que con sólo pensar la cantidad de libros que podríamos leer -tarea imposible, sólo reservada a aquellos de vida ociosa y contemplativa- más que consuelo, me crea desasosiego y ansiedad, a la vez que una insana avidez lectora, a medio camino entre el afán de erudición y el más puro y duro consumismo/coleccionismo de libros.

Por último, felicitarnos por el ingenioso artículo de la sección de Didáctica "Cine y Filosofía", de Marcos Serrano Galindo. Todo un soplo de aire fresco para nuestras contaminadas mentes de circunspectos profesores de Filosofía. Me parece una iniciativa muy a tener en cuenta, y que agradecerían muchos de nuestros sufridos alumnos, cansados de que les dicten apuntes -o, en su versión moderna, las "infumables" fotocopias-, o se les aburra hasta lo incomprensible en soporíferas explicaciones del temario de C.O.U.

El resto de las secciones me parecen impecables, como no podía ser menos tratándose del ramillete tan selecto de colaboradores.

Con la sana intención de que estos picotazos no sean más que un guiño amable que contribuya a provocar la risa y no a envenenar los ánimos, me reitero en mi llamamiento inicial para que esta sección que pretende iniciar su andadura -si la censura no lo evita- contara en próximo número con vuestras sugerencias y opiniones como lectores de esta estimable revista.

Hasta la próxima, ¡zum, zum, zum!


Asociación Andaluza de Filosofía.