“Derechos Humanos y ONGs”

Remedios Guerrero Trujillo*

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.1

El motivo de mi colaboración no es otro que intentar transmitirles a ustedes, desde mis modestas posibilidades, la descripción real de un intento vital por encajar los Derechos Humanos (DH) en el complicado puzzle del mundo donde aún faltan muchas piezas: entre ellas, la del “Gran” continente africano.

El trazado del trabajo sigue los siguientes pasos:

  1. Introducción.

  2. VISUP desde su configuración legal.

  3. VISUP en África desde una de sus protagonistas.

  4. Conclusión: una mirada hacia el futuro.



1. Introducción:

Es harto curioso que tres siglos después de la formulación lockeana de los derechos básicos2 no podamos asentir acerca de la consolidación práctica de los mismos. Algo ha debido fallar. ¿Es la interminable controversia entre la conjunción teoría y práctica?.

Sólo con la urgencia que provocó la dramática situación de las guerras mundiales pudimos ver cierta nota de posibilidad. Aunque más bien fue necesidad fáctica. Seguro que los 58 países miembros de las denominadas “Naciones Unidas” no quisieron sospechar que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, redactada en tan sólo treinta artículos, sería tan conflictiva. La paradoja es que parecen que fueron impresos sobre papel mojado.

La DUDH ha pasado de ser un rayo de luz contra las atrocidades humanas a quedar relegada a la sombra de un conjunto de artículos paradigmáticos de orden puramente teórico. Los DH son derechos morales y cualquier moralista ocupado con el “deber” procuraría la conversión de los mismos en derechos legales. El problema, no obstante, es que no todo hombre es moralista, pues ésta no es una dote que debamos a la propia naturaleza. En cambio, nuestros sentidos sí son cualidad natural y éstos son los que a mí me han acercado a la acerba realidad. Por ello me he planteado las siguientes cuestiones: ¿para quiénes son los derechos humanos?, ¿para algunos hombres en concreto o para la humanidad?, ¿quién o quiénes los salvaguardan?...

En el intento de socavar preguntas de ésta índole en el terreno de la práctica, me aproximé al tema que va a ocupar mi exposición en lo sucesivo: Derechos Humanos y ONGs.

Dada la imposibilidad de dedicar mi atención a todos los DH así como a varias ONGs me incliné por una en concreto: VISUP. El significado de sus siglas dicen mucho de su proyecto: VIDA Y SUPERVIVENCIA. Con ellos me encontré ante una “gran familia” -disculpen la expresión más que gastada-. Era un conjunto de personas que defienden a ultranza la directriz de los DH: LA VIDA.



2.VISUP desde su configuración legal:

La asociación “Vida y Supervivencia” (VISUP) fue inscrita en la Delegación de Gobernación de Córdoba con fecha 15 de marzo de 1996, asignándole el nº 3.082 de la sección primera. Carece de patrimonio fundacional y el límite de su presupuesto anual se estima en veinte millones de pesetas. Su ámbito de actuación comprende el local.

En el artículo segundo de los Estatutos de la misma se declara que la Asociación tiene un carácter humanitario, social y altruista, siendo sus fines básicos los siguientes:

-primero: ayudar de forma humana y material a los seres humanos que sufren necesidades básicas para su crecimiento digno y un desarrollo adecuado de su personalidad.

-segundo: promocionar aquéllas actividades que puedan proporcionar a los asociados una mayor información, formación y capacitación para el desarrollo de su actividad en la Asociación.

-tercero: ser oídos y tenidos en cuenta, a la hora de adoptar por las instituciones cuántas decisiones afecten al núcleo territorial de su ámbito la implantación, proponiendo las alternativas que sean de mayor interés para los ciudadanos.

-cuarto: cooperar con las Instituciones y Organizaciones de todo tipo de carácter humanitario, en la planificación y consecución de programas de atención a necesitados.

-quinto: concienciar a la población en general, respecto a las necesidades de los más desfavorecidos de la sociedad, dentro y fuera de nuestras fronteras, en aras a recabar su compromiso de solidaridad.

(...)







3. VISUP en África desde una de sus protagonistas:

Los párrafos que siguen son un intento por mi parte de acercarles a ustedes a una fabulosa mujer que día a día se esfuerza por ver cumplidos aspectos básicos de los DH.



3.1 Presentación:

Su nombre es Mª Carmen Fenoy Pizarro. Ella es una gran mujer de la Orden de Mª Inmaculada que ejerce como misionera en Beleko (Malí). Tuve la oportunidad de entrevistarla personalmente durante el pasado mes de junio. Coincidentemente Mª Carmen pasa tres meses de vacaciones cada cuatro años en su ciudad natal –Córdoba- y allí fue el encuentro. En lo sucesivo y en pro de la objetividad les transmito el resultado de mi entrevista que viene a ser la descripción de una forma de vida muy lejana a la nuestra. Y, por lo mismo, distante también en lo relativo a DH.

Nuestra protagonista fue destinada hace once años a una pequeña población de África occidental que como dijo ella, ni siquiera viene en los mapas. Allí laicos y seglares luchan, en el sentido pacífico de la palabra, por la concreción real de eso que nosotros denominamos DH. En Beleko, que es precisamente donde vive Mª Carmen, son tres las misioneras (una de ellas nativa) encargadas de un pequeño dispensario a través del cual operan. Pero, ¿qué papel desempeña en este proyecto vital VISUP?. VISUP es la mediadora entre las diferentes misiones de la zona y las entidades de nuestro país (tanto individuales como colectivas) que se ofrezcan a colaborar.



3.2 Descripción de la sociedad:

Supuesta la estimación spinoziana que nos advierte que el hombre es una parte de la naturaleza y que por ello el moralista ha de ser antes un naturalista3, justifico mi indagación acerca de la forma de vida, hábitos, costumbres, temperamentos (...) del pueblo africano en el que se centra el estudio.

Estamos ante una sociedad que vive un régimen democrático cuyo presidente es islámico. Bajo una estructura patriarcal seleccionan, entre los diferentes poblados, a una persona que hará las veces de alcalde. A éste lo describía como una bellísima persona cuyo esfuerzo es nulo con frecuencia por no atravesar las fronteras de lo local.

La heterogeneidad de sus gentes la componen diferentes razas, lenguas, religiones y clases sociales. La raza mayoritaria es la bambara y su lengua la oficial: el “yara”, cuyo significado es “león”. Frente a ellos están los bobos, los tel y los boaré. Últimamente hay que añadirle –advertía Mª Carmen- la gran cantidad de inmigrantes que huyen de la insistente sequía que se va extendiendo por la sabana. Éstos llegan hambrientos, sedientos y con sus cuerpos cubiertos de horribles heridas. Por ejemplo, me contó Mª Carmen un caso de una mujer que decía que de su cuerpo salían gusanos, que estaba poseída. Era extraño por increíble, pero, veraz. En un vídeo pude comprobar cómo las misioneras le extraían las pequeñas larvas blancas que brotaban de su piel. Respecto a las religiones las hay para todos los gustos: la fetichista tradicionalista que es la mayoritaria, las islámicas de cuya radicalidad se deriva el integrismo que –añadía Mª Carmen- está apretando fuerte y hay que refrenar por su peligrosidad, y finalmente, las religiones cristianas, ora católica, ora protestante que acapara al 1% de la población.

La jerarquización se disuelve igualmente en una sociedad extremadamente clasista: los numú son quiénes manipulan con los cadáveres (sea de humano o animal), los per son los trashumantes y los tuaré son los “reyes del desierto”, propietarios del ganado. Éstos últimos dictan las normas de convivencia que quedan establecidas como costumbres que han de ser respetadas pues, de lo contrario, acarreará graves consecuencias.

Respecto al carácter de sus gentes, Mª Carmen las describía como personas alegres, complacientes y hospitalarias. Ricas en su pobreza. Luchadores contra el hambre. Solidarios contra el hambre. Así, entre otras costumbres ejemplares, está la siguiente: cuando a una familia no le queda qué comer instala un canasto en la parte alta de su pequeña casa de barro, el resto del poblado sabe que sin su ayuda morirán, entonces cada vecino echa un puñadito de mijo conforme a su despensa. Esto se repite en una y otra casa hasta la esperada cosecha. Sus concepciones animistas inciden en su temperamento haciéndolos equilibrados y afables pues su vida sólo es el umbral para la vida eterna consagrada con la muerte.

Entre sus costumbres la poligamia es quizás la que más repercute en la desigualdad. Llegan a la adolescencia seis chicas por un chico. Esta es la excusa para la poligamia: la niña sobrevive mejor a las enfermedades, al hambre (...) Y, aunque el buen musulmán debe tener cuántas mujeres pueda mantener, ello no se cumple. Hay favoritismo entre las esposas y ello incrementa la enemistad entre las mismas. La mujer le da al hombre todo cuánto tiene: su cuerpo, los hijos, el trabajo, y, en muchos casos se da la competencia entre “coesposas”. Es una competencia material que añade hostilidad entre ellas. Algunas “coesposas” para ganarse el favor del hombre salen al campo a buscar leña para vender y ofrecer el dinero al marido.



3.3 Acerca de los DH:

Vamos a ver a partir de aquí a qué altura quedan los DH en una sociedad fundamentalmente agrícola con economía de subsistencia en un pueblo siempre alerta a las sequías, a las altísimas temperaturas, a las epidemias, a la pobreza (...) y, al mismo tiempo, con alegres sonrisas, con variopintos bailes y vestidos (...)

Para empezar había que indagar si aquellas personas tenían algún tipo de conocimiento sobre qué son los DH. Un no tajante y rotundo fue la respuesta de la misionera. Ellos viven -agregó- al son de la naturaleza. Satisfacer las necesidades de supervivencia resulta con frecuencia tan complicado que no prestan atención a temas de esta envergadura. La tradición y la costumbre manda frecuentemente sobre la propia dignidad de la persona. Los medios de comunicación son tan escasos como prácticamente inexistentes. Se reducen a unas pocas radios sin pilas, pues éstas son caras y fruto del contrabando. Inclusive, una vez sintonizada comprobamos que las emisiones se reducen a relatar fallecimientos de unos o de otros pues sólo así –justificaba Mª Carmen- éstas gentes tienen noticias de sus familias de otros poblados. Su conocer del mundo, por tanto, se cercena al ámbito circundante. No sospechan que exista gente tan diferente a ellos mismos. Siendo así ¡cómo van a imaginar que exista algo llamado DUDH!.

En su ignorancia viven todo lo felices que pueden. Cualquier problema de justicia se puede reducir al reparto de una dote. El conflicto no llega a la alcaldía, lo solucionan los militares a base de sobornos

Las misioneras, conscientes de que cualquier injusticia afectaba a las mujeres, hacen hincapié en ayudar a las mismas así como a los jóvenes, en aras a menguar las desigualdades y acrecentar el desarrollo educacional de niños y jóvenes.

La mujer vive un ciclo interminable de embarazos, partos y crianzas significa la fuente de vida. A pesar de ello son altamente inferiores al hombre. Los hijos, la tarea de la casa, los pesados trabajos del campo, la crianza de animales (...) pertenecen al currículum femenino. El trabajo es allí un derecho muy mal repartido. Los hombres, al contrario, se dedican a la vida pública donde con interminables chácharas creen solventar cualquier problema.

Antes de llegar las misioneras a la zona, sólo los hombres podían acceder a una educación, que por muy básica que fuera, era la existente. Ahora con el proyecto de expansión de la alfabetización también las mujeres acuden a la escuela. La controversia es que el derecho educacional tiene un deber que lo obstaculiza: la mujer apenas disfruta de tiempo libre, ¿cómo va a poder ir a la escuela una niña que a muy temprana edad se hace cargo de sus hermanos, de acarrear el agua, la leña (...)? Además, contra la situación desfavorecida de las niñas rebota un problema inminente. En las escuelas sólo hay maestros y éstos atentan contra los derechos de las niñas de forma pecaminosa: las misioneras se han visto obligadas a denunciar abusos sexuales. El problema es que ya vimos el malestar de la red justiciera. Es por este tipo de negligencias por el que las hermanas tienen por lema “expansión cultural contra el integrismo musulmán”. La alfabetización –insistía Mª Carmen- aminora las desigualdades y sólo así podemos confiar en una prosperidad generacional pues son los jóvenes los que en un futuro no muy lejano conducirán a sus pueblos.

El valor del niño. La mujer da la vida, el niño asegura la de los mayores. Las misioneras conversan seriamente con las nativas para que den a luz cuántos hijos puedan mantener dignamente. En cambio, eso no lo llegan a comprender personas para quiénes la seguridad social son los hijos. Cuántos más hijos tengan más probabilidad de que éstos lleguen a la edad adulta. En ese caso sus padres, al llegar a la “precoz longevidad”, tendrán quiénes les cuiden. En otro sentido los niños son quiénes cooperan con las madres en el interminable trabajo “doméstico”.

Las epidemias son el picaporte de sus puertas. Cuando viene una de ellas, la clínica se nos agolpa de personas en busca de vacunas. A nosotras nos es difícil y a veces imposible suministrar las dosis a toda la población. El problema es que no sólo carecemos de medios y medicamentos sino que es muy penosa la travesía para conseguirlos. Mª Carmen plantea al respecto las desventajas de las grandes ONGs. Dice de éstas que están tan burocratizadas que llegan a no poder pagar ni siquiera a sus propios trabajadores. De manera que éstos acaban cobrando los medicamentos a quiénes debían obtenerlos gratuitamente. Pero claro –añadía Mª Carmen- esos hombres también tienen familias a las que alimentar. En esos casos, según la misionera, son las ONGs de pequeñas dimensiones como VISUP las que mejor operan. De las grandes organizaciones apenas les llegan para satisfacer una mínima parte de las necesidades.

Para terminar le pregunté: -¿Cómo valoraría el trabajo de las ONGs en el Tercer Mundo en relación con el desarrollo de las personas?-. Las ONGs-aseveró Mª Carmen- son la única solución al problema del Tercer Mundo. África es el eterno desconocido, África es una causa perdida, África es rica, pero no puede y no sabe sacarle provecho a sus riquezas. En cambio –se resentía Mª Carmen- otros países del también desgraciadamente denominado Tercer Mundo, ya tienen medios para aprovechar sus recursos. África, en cambio, permanece en el olvido. Porque“ un pueblo muere de hambre en campos sin labrar”.4

Necesitamos de un voluntariado preparado en sanidad, en educación, en técnicas de agricultura (...) que tenga ganas de dar y recibir.



3.4 Conclusión:

Al despedirme, tras haberme percatado de que se emocionaba nuestra protagonista al hablar de aquéllas gentes le propuse: -¿por qué abandonaría aquella tierra?-. Por nada –contestó tajantemente-. El año pasado, mientras vislumbraba el horizonte de la muerte, mi familia me preguntó qué hacer y yo lo dejé claro, -moriré en África-. Una vez muerta hagan conmigo lo que deseen. Sólo volverme loca significaría abandonar mi encomendación. Es, la fiebre de África.

Hasta aquí llegó mi entrevista o diálogo con Mª Carmen. Estrepitosamente un monólogo interior me chocó al modo del agua que rompe un dique, en expresión kantiana. ¿Fiebre de África?. ¿Cómo es posible?. Un continente de cuatrocientos millones de seres humanos donde una cuarta parte pasan hambre. ¡Depauperada África!, que con una renta per cápita menor a las veinticinco mil pesetas anuales no pide clemencia ni caridad, sino JUSTICIA. Porque no hay personas ricas o pobres en el dinero sino enriquecidas o empobrecidas. A nosotros nos tocó pertenecer a los primeros, a otros muchos pueblos les tocó pertenecer a los segundos. Y es que, como dijo Ernesto Sabato : “Al parecer, la dignidad de la vida humana no estaba prevista en el plan de globalización”.5

Por consiguiente, si soñamos con los DH lo más seguro es que durmamos plácidamente. Pero, si nos despertamos colaborando con quiénes lo necesitan lo más seguro es que vivamos sosegadamente.

Cuando D. José Ortega y Gasset aseveró: “Esta es la cuestión:Europa se ha quedado sin moral (...)”6, sólo hizo un pronóstico parcial, pues olvidó al resto del mundo. Y, para que esto no suceda, existen organizaciones como la que he tenido la oportunidad de conocer. Construyamos con ellos el edificio de la moral.





*Profesora de Filosofía.

1Guía de los Derechos Humanos, Alhambra. Madrid, l995, p 9.



2Veáse Locke, Ensayo sobre el gobierno civil.

3Hampshire, Spinoza. Alianza Univ, Madrid, l982, p 88.

4Ernesto Sabato, Antes del fin, Seix Barral, Barcelona, l999, p 105.

5Idem., p109.

6José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas.Austral. Madrid, 1994, p 226.


Asociación Andaluza de Filosofía.